Vivimos en una sociedad repleta de consumismo donde se están perdiendo valores como el esfuerzo. Es por ello que este artículo pretende hacer reflexionar a los padres acerca de dar todo hecho a sus hijos.

Os parecerá raro en un primer momento leer esta reflexión, pero es aconsejable parar un momento y ponerse a pensar si le estamos dando las cosas ya “regaladas” a nuestro hijo.

 

El quid de la cuestión

Hoy en día tenemos una amplia variedad de productos a nuestra disposición para nuestros hijos, pero cómo afrontamos esta realidad como padres es fundamental para evitar “malcriar” a nuestros retoños.

Como padres tenemos que enviar un mensaje correcto que diga que el esfuerzo obtiene recompensas,  premiando el buen hacer y el tesón de nuestros hijos, dejándoles claro que deberán ganarse los privilegios. De otro modo estaríamos divulgando un mensaje caprichoso con un final muy erróneo.

 

¿A qué se debe este mensaje?

Este mensaje se debe a la necesidad de comprender que nosotros (los padres) no podemos darles todo en bandeja a nuestros hijos, tienen que aprender que la vida no es todo tan fácil como parece y que casi siempre hay que luchar para conseguir nuestros sueños.

Otro factor que tenemos que tener en cuenta, y son muchas las veces que lo pasamos por alto, es aprovechar situaciones como la famosa crisis, que puede convertirse en un buen momento para hacer valorar otros aspectos no tan materiales de los que dispone el ser humano.

A todo el mundo le hace ilusión recibir cosas, pero desde muy pequeños es recomendable hacer ver a nuestro hijo que lo más importante no es lo material, lo importante es la persona.

 

¿Cómo actuar ante los caprichos?

La teoría siempre es muy fácil de explicar pero llevarla a la práctica puede tener ciertas dificultades si tenemos en cuenta la fantasía de un niño.

Es por ello que estas pautas que ahora os mostramos os ayudarán a controlar no solo a vuestro hijo sino también a vosotros mismos:

  • No ceder en tus convicciones significa ser inflexible por mucho que e
    scuchemos lloros o protestas por parte infantil. El premio no es solo algo material, es también un esfuerzo y unas conductas apropiadas de comportamiento.
  • Hablar con él acerca de estos temas ayudará a que el propio crío se pueda dar cuenta que los caprichos innecesarios no sirven de nada. Lo fundamental es saber controlarse en todo momento.
  • Perder la paciencia y la calma solo repercutirá negativamente, por ello es necesario armarse de valor y decir las cosas tajantemente pero sin perder en ningún momento la compostura.

Como podéis apreciar todo es referente a la calma y tranquilidad, si lo conseguimos al final nuestro hijo se dará cuenta de que las cosas no “caen del cielo” y podrá responsabilizarse de sus caprichos y deseos.

 

A tener en cuenta

Hablar es clave en todo este proceso. El niño tiene que ponerse en nuestra piel y entender que los caprichos hay que conseguirlos con dedicación no con palabras bonitas de cara a la galería.

Cuesta mucho conseguir las cosas y a veces se pierde la visión en todo este asunto.

Si no les enseñamos estas cuestiones nosotros mismos, la vida se encargará de hacerlo, pero de una forma mucho más dolorosa y traumática.

 

Valora este artículo:
1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (Sin Votos)
Loading ... Loading ...