Con la llegada del invierno es necesario extremar todas las precauciones para evitar los típicos catarros de esta época tan bonita como fría.

Los niños son los que más lo sufren, puesto que están expuestos a una cantidad importante de gérmenes en distintos ámbitos de su día a día (colegio, parque, gimnasio…).

Es evidente que evitarlos es imposible, pero no por ello tenemos que alarmarnos gratuitamente ni perder la calma a las primeras de cambio. Es normal que nuestro hijo moquee algún día, pero podemos minimizar todo este proceso para evitar los “típicos” días de mala cara por parte de nuestro pequeño.

 

Decálogo de consejos para padres

Muchos médicos coinciden en la necesidad de minimizar los efectos de estos catarros tan típicos en las fechas más duras, es por ello que os vamos a ofrecer un pequeño decálogo de consejos para que podáis tener claras las cosas y actuar con cabeza.

Evidentemente estos consejos no son la panacea, pero nos ayudarán en nuestra tarea de manejar la situación de la manera más beneficiosa para nuestro hijo.

Las seis medidas propuestas son las siguientes:

1. Evitad en la medida de lo posible los lugares cerrados con alta concentración de gente.

Estar en lugares cerrados provoca una gran facilidad para transmitir  los microbios productores de este tipo de catarros.

Es evidente que tampoco vamos a encerrar al niño en su habitación y puede seguir su vida con normalidad, pero es aconsejable “esquivar” el hacinamiento provocado por los lugares repletos de gente.

2. Hidratad a vuestro hijo.

La hidratación es sinónimo de un sistema inmunológico fuerte, por ello ofrecedle agua aunque este os la rechace, ya que debe beber en abundancia.

Por otra parte que no tenga apetito es algo normal, por ello no debemos presionarlo para que ingiera los alimentos ya que su organismo está preparado para aguantar unos cuántos días sin apenas comer cantidades importantes.

3. Los zumos y frutas son realmente beneficiosos.

Ya que el pequeño de la casa estará algunos días con poco apetito, es muy buena idea ofrecerle zumos y frutas variadas para combatir la falta de hambre.

No solo son ricos a nivel nutricional, si no que tienen una gran cantidad de vitaminas que le reforzarán contra las infecciones.

4. La correcta utilización de la ropa de abrigo.

Si el tiempo no acompaña es necesario que el retoño lleve gorra, abrigo, bufanda y unos buenos guantes para evitar la pérdida de calor al estar en un espacio abierto.

Si realiza alguna actividad deportiva es mejor que vaya algo más desabrigado y que se cambie completamente en cuanto finalice su actividad.

5. Acude al médico si el niño tiene fiebre elevada.

Si tiene una temperatura de 38 grados de fiebre o simplemente hay preocupación por sus síntomas, hay que acudir a un centro médico con la máxima celeridad posible.

6. Normalidad en todo momento.

Cuando hablamos de normalidad nos referimos a que es normal que un niño acatarrado tenga mocos y tos, por ello no es necesario según los expertos llevarlo al médico para que lo mediquen. Lavarle bien la nariz y realizar buenas conductas propiciará que nuestro hijo vuelva a estar bien en unos días.

 

A tener en cuenta

Como habéis podido apreciar, se trata siempre de ir un paso por delante de los acontecimientos e intentar reducir los efectos producidos por los catarros en los más pequeños.

No podemos remediar los catarros gracias a la magia, pero sí podemos afrontar sus consecuencias de una manera sencilla y que nuestro hijo pueda estar en unos días rebosante de salud.

Ante cualquier duda o síntoma que veamos es ESENCIAL acudir a un centro médico como antes hemos expuesto. Seguramente no sea nada, pero es mejor quedarse uno tranquilo que luego tener que utilizar antibióticos por no acudir a la consulta de un especialista.

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