El píloro es la unión del estómago con el intestino delgado. Cuando el píloro se cierra o se engruesa impidiendo que el estómago vacíe su contenido en el intestino delgado recibe el nombre de estenosis pilórica o hipertrófica, unos de los problemas quirúrgicos más frecuentes en los bebés. El 80% de los bebés que la sufren son varones. Normalmente los primogénitos y los que tienen antecedentes familiares son más propensos.

También es más frecuente en la raza blanca, menos común en los negros y rara en los orientales. Aunque se desconoce con precisión la causa del engrosamiento del píloro, se barajan varias posibilidades desde cambios en la técnica de la lactancia, la posición de dormir, el aumento de la acidez o alteraciones neurofisiológicas. Sin embargo los síntomas son muy claros, lo que es la clave para su diagnóstico precoz, y la operación es muy sencilla.

¿Cómo se origina?

No aparece en el nacimiento sino que se desarrolla posteriormente y de forma progresiva.

La estenosis pilórica se origina cuando el músculo que rodea al píloro crece excesivamente, presionando el conducto, hasta cerrarlo completamente, impidiendo el paso de la leche. Puede ocurrir en las primeras semanas de vida, rara vez sucede después del cuarto mes.

 

¿Cuándo se debe sospechar?

Se puede sospechar que es estenosis pilórica, cuando el bebé regurgita pequeñas cantidades de leche, a los pocos días los vómitos se vuelven más frecuentes y proyectivos en chorros. Se notará porque devuelve más de lo que ha tomado ya que la leche de anteriores tomas no ha sido digerida y sigue en su estómago.

Otro síntoma será el estreñimiento.

El bebé se encuentra muy hambriento, coge el pecho o biberón con gran avidez y ansiedad. Además dejará de coger peso o incluso adelgazará.

Algunos bebés con estenosis pilórica pueden sufrir ictericia, coloración amarillenta de su piel y de las mucosas por el aumento de los niveles de bilirrubina en sangre. Es poco frecuente que sufran gastritis.

 

Diagnostico de estenosis pilórica

No siempre que el bebé vomita es una estenosis, el reflujo gastroesofágico también se presentan con vómitos. Hay que acudir al pediatra para su diagnóstico que elevará los pies del bebé y le palpará el abdomen. En muchos casos el engrosamiento del píloro se nota en la zona estomacal del bebé.

Una ecografía abdominal confirmará la sospecha. También es necesario un análisis de sangre para ver qué grado de deshidratación tiene el bebé para reponer las pérdidas. Debe de ser operado en las 24 horas siguientes. El bebé no puede comer las cuatros horas previas a la operación.

 

Operación del píloro

Es un mazazo para los padres que les digan que su bebé tan pequeño tiene que ser operado. Pero la cirugía es muy sencilla y a las 24 horas el bebé estará en casa y comiendo sin problemas.

La operación se realiza con anestesia general. Como el bebé es todavía muy pequeño, le llevarán directamente al quirófano, habitualmente es a partir de los 7 meses cuando permiten que los padres permanezcan en la sala de pre-anestesia durante la inducción al sueño. Se suele utilizar anestesia inhaladora, es decir, respirará el anestésico a través de una mascarilla, aunque se le administrará líquidos por vía intravenosa.

La operación es muy de la estenosis pilórica es muy sencilla. Se hará mediante una pequeña incisión en el abdomen, entre el ombligo y las costillas. Se realizará una piloromiotomía, es decir se dividen las fibras musculares del píloro. Aunque se puede realizar la operación con laparoscopia, es más sencillo y rápido hacer una operación abierta. Además, no queda cicatriz y la intervención dura solo 20 minutos.

La técnica quirúrgica que ensancha el píloro es definitiva y tremendamente efectiva.

 

El postoperatorio

Los padres podrán llevarse a su bebé a casa cuando despierte de la anestesia ya que el postoperatorio no tiene ninguna complicación. Podrá tomar el pecho o biberón a las pocas horas de la cirugía. Es posible que el bebé vomite durante un día o dos después de la operación, poco a poco dejará de devolver la leche y las deposiciones se normalizarán. En pocos días ganará peso y recuperará toda su vitalidad.

 

Cuidados en casa

Los cuidados que hay que tener después de la operación son muy sencillos, bastará seguir los consejos que te den los médicos que pueden ser estos:

· La herida

La herida quedará por encima del pañal por lo que no ocasiona molestias en el bebé y no requiere ninguna cura. Es conveniente dejar la herida al aire cuando le quiten los apósitos. Tampoco hay que aplicarle ni cremas o pomadas. La sutura se reabsorbe sola y en pocos meses desaparecerá la cicatriz.

· El baño

En los tres o cuatro días primeros de la operación hay que bañar al bebé por partes, hasta que se acuda a la primera revisión y le retiren los apósitos. Después se le puede bañar, lavando con mucho cuidado la zona y no sumergirle durante mucho tiempo en el agua.

· La alimentación

Hay que darle las tomas en pequeñas cantidades pero frecuentemente. No es conveniente el ayuno. Es posible que al principio siga estreñido, pero pronto se regulará.

 

A tener en cuenta

Los primeros días puede seguir vomitando aunque menos cantidad. Hay que estar alertas y atentos si el vómito es de color marrón y/o tiene fiebre. Debemos acudir inmediatamente al médico.

 

 

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