El pediatra es el médico que cuida de nuestro bebé desde el nacimiento hasta la adolescencia. Por lo tanto para asegurarnos de que nuestro bebé crece bien, el pediatra debe hacerle revisiones periódicas que seguirán su desarrollo y controlar su alimentación en sus diversas etapas. A la vez que puede descubrir cuanto antes los posibles retrasos o anomalías. También controlará la vacunación que le corresponda según su edad. Durante el primer semestre, una visita cada mes. Después las visitas al pediatra pueden espaciarse a cada dos meses.

 

Visitas de 0 a 12 meses

Una vez que el bebé ha sido dado de alta y ya está en su hogar, se debe programar con el pediatra su primera visita entre el 4º y 7º día de vida. Después otra visita al cumplir 15 días de vida.

Durante los seis primeros meses de vida, es conveniente acudir a la consulta del pediatra una vez al mes. En estas visitas el médico controlará el peso y la altura del bebé, medirá su circunferencia craneana, os culta su corazón y le palpará su abdomen. También se asegurará de que el pequeño supere todas y cada una de las principales etapas del desarrollo psicomotor.

En el segundo semestre, solo será necesario un control cada dos meses es decir a los 6, 8,10 y 12 meses. Aquellos bebés que hayan tenido problemas de salud, de alguna gravedad y duración, como por ejemplo, alergias alimentarias, reflujo gastroesofagico, otitis, infección de orina o anemia, tendrán un calendario de visitas especial.

A los niños prematuros deben hacerse controles mensuales durante el primer año de vida del pequeño. Serán controles más exhaustivos para descubrir lo antes posible cualquier anomalía que pueda producirse.

 

 

Visitas de 12 a 24 meses

Durante el segundo año de vida, el tiempo trascurrido entre visita y visita debería espaciarse más, aunque sin exagerar, pues se correría el riesgo de no seguir correctamente el calendario de las vacunas, que requieren una vigilancia constante. Es decir sería apropiado visitas a los 12, 15, 18 y 24 meses. A esta edad, el pequeño ya ha alcanzado una estabilidad en lo que respecta a crecimiento y alimentación.

 

Visitas de 24 a 36 meses

Durante el tercer año con una visita al pediatra cada seis meses es suficiente, que servirá para efectuar un balance de crecimiento y examinar posibles problemas específicos. Es posible que cuando el niño empiece la etapa de la guardería el número de visitas aumente debido a los contagios con otros pequeños como resfriados, bronquitis, otitis o conjuntivitis.

A partir de los 3 años de edad hasta los 14 años de edad se recomienda una visita anual. A partir de esta edad pasarán con nosotros al médico de cabecera.

La planificación de estas citas no es fortuita, están asociadas a momentos importantes en el desarrollo del niño y se hacen coincidir con las fechas de vacunación para comprobar que su estado general sea el correcto.

 

Cómo evitar el miedo al pediatra

A la mayoría de los niños no les gusta ir al pediatra y algunos parecen verdaderamente aterrorizados cuando llegan a la sala de espera. En ocasiones el pequeño suele recordar experiencias anteriores como la puesta de una vacuna, por eso le aterra pensar en volver a soportar la misma situación. Como padres hay que ser compresivos y reconocer lo razonables que resultan sus miedos.

Hay que tratar de convencer al pequeño de que el pediatra es una buena persona, cariñosa y que lo que hace es por su propio bien. Hay que hablarle de vez en cuando del pediatra, es conveniente en estos casos comprarles un kit de doctor para jugar en casa con que le ayudará a que desaparezca sus miedos.

 

La importancia de un buen pediatra

Los pediatras no son ni mucho menos todos iguales, es importante encontrar uno con el que nos sintamos cómodos, que sea de nuestra confianza, que comparta nuestras preocupaciones y que respete nuestra forma de educar y cuidar a nuestro pequeño. Podemos cambiar en cualquier momento el pediatra que nos hayan designado en la seguridad social.

 

A tener en cuenta

Se recomienda si es posible, a la primeras visitas  al pediatra acudan ambos padres, ya que los dos son progenitores y en manos de papá y mamá recae los cuidados del bebé.

También debemos recordar que cuando los niños son pequeños las visitas al pediatra suelen ser muy frecuentes, por lo que es recomendable buscar uno que no esté muy lejos del hogar familiar.

 

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