La correcta salud visual de nuestro hijo es un tema muy importante, por lo que debemos estar pendientes de la aparición de posibles problemas y uno de los más comunes es la famosa miopía.

 

Entendiendo la miopía

La miopía es una afección ocular bastante común que impide a un niño ver los objetos con total corrección, haciendo de estos una imagen borrosa si están a una distancia lejana. Según la Academia Americana de Oftalmología, el 20% de los niños son propensos a padecerla durante la edad escolar.

Un niño alcanza el 100% de la agudeza visual cumplidos los cincos años de edad, es por ello que hay que revisar desde muy temprana edad la vista, para evitar posibles complicaciones o anomalías que se puedan producir durante ese período de tiempo.

 

¿Cómo se mide la miopía?

Las dioptrías nos permiten medir cuantitativamente la miopía que puede padecer un niño, por ello es fundamental acudir a un oftalmólogo para revisar la vista del niño y, en su caso, poder disponer de una solución eficaz a la agudeza visual del mismo.

Las dioptrías se miden de la siguiente manera:

  • Hasta -3 dioptrías se considera miopía baja.
  • Entre -4 y -6 estaremos hablando de miopía moderada.
  • De -7 a -9 hablaremos de miopía alta.
  • A partir de -10 hablamos de miopía muy alta.

 

¿Cómo detectar si nuestro hijo sufre miopía?

  1. Si se acerca en exceso a la pantalla de televisión.
  2. Si  se queja de algún dolor de cabeza.
  3. Si alguno de sus ojos se desvía sin motivo aparente.

 

A tener en cuenta

Es realmente importante observar las reacciones de nuestro hijo y llevarlo a un especialista para poder evaluarlo con precisión. Por norma general, a los tres años se les realiza un examen completo de la vista, momento perfecto para detectar cualquier anomalía que se esté produciendo para poder ponerle remedio.

Ya se sabe que es mejor prevenir a tiempo que tener que curar tarde.

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