Hay muchos temas que como padres nos preocupan en torno a la figura de nuestro hijo y uno de ellos es su rendimiento académico.

Las tareas escolares o “deberes” forman parte de su vida escolar y es necesario marcar unas pautas donde podamos “echar un ojo” a las tareas de nuestros hijos sin olvidarnos que son ellos los verdaderos protagonistas de su formación y de los beneficios que esto les reportará.

Está muy bien ayudar, pero debemos ser conscientes que es mejor observar y orientar sin dar todo hecho.

Veamos unos consejos.

Marcando la hoja de ruta

Son muchos los expertos que coinciden que para la realización de los deberes hay que establecer una serie de parámetros para que ellos obtengan unas mejores condiciones y puedan obtener la práctica necesaria para memorizar todos los conceptos que se hayan visto en clase.

 

El dilema del horario

Vivimos en una sociedad donde la tranquilidad y el rigor parecen estar perdiéndose, pero esto no puede implicar unos horarios desorganizados en cuanto a las tareas de nuestros hijos. Permíteles un descanso después de su jornada escolar (todo el mundo necesita un parón), pero mantente firme en el horario de sus quehaceres.

La regularidad y constancia marcan la diferencia desde edades muy tempranas.

 

Organización perfecta

Es importante que su espacio de trabajo esté ordenado con todos los elementos necesarios para la realización de sus trabajos y deberes. Es bueno que se le ayude en un principio para que vaya habituándose a tener todo en orden y de una manera completa.

Realmente se puede llegar a perder un tiempo muy importante si no está todo a punto.

 

Ordena pero no seas su segundo profesor

La afirmación que acabamos de darte puede resultarte algo confusa en un primer momento, pero todo (o casi todo) tiene una explicación en esta vida.

Cuando decimos “ordenar” nos referimos a “acondicionar” un ambiente que es imprescindibles en el estudio:

  • La televisión debe estar siempre apagada a esas horas.
  • Ayúdale a que organice todo su material.
  • Haced un plan con las tareas a realizar para valorar el tiempo a emplear y la necesidad de priorizar las tareas.

Si decimos que no queremos ser su segundo profesor, nos referimos a respetar a la figura que ya tienen en la escuela.

Respeta los métodos de trabajo de su maestro, de otra manera podrías hacer tú de tutor y confundirlo. Tampoco es necesario hacerle aprender cosas que aún no ha visto en clase, todo tiene un proceso y es esencial respetarlo.

 

A tener en cuenta

Es importante en este asunto ser equilibrado. Por un lado, tenemos que “imponer” ciertas normas de organización en casa pero es necesario también dejar que nuestro hijo aprenda por sí mismo y con la ayuda del profesor.

La clave está en hablar con él y guiarlo. Si se presentan dificultades en algún tema, lo mejor será consultarlo con el profesor.

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